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La voz de la vida en abundancia

Fray Diego Rojas / 0 comentarios / Comentario al Evangelio
Buen Pastor 26

4toDomingo de Pascua. La voz de la Vida abundancia

San Juan 10, 1-10

En aquel tiempo, dijo Jesús:

«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:

«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.

Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.

El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

Reflexión

En el cuarto domingo de Pascua la Iglesia, a partir del evagenlio de san Juan, nos presenta a Cristo como el Buen Pastor. En este relato joánico hay una imagen profundamente relacional: la voz. Jesús no se presenta primero como una autoridad que impone, sino como alguien cuya voz es reconocida. “Las ovejas escuchan su voz… y lo siguen”. La fe cristiana no comienza con una norma, sino con una relación. No se trata solo de saber cosas sobre Dios, sino de aprender a reconocer su voz en medio de tantas otras voces que reclaman nuestra atención.

Esa voz no es anónima ni distante. Es una voz que llama por el nombre, que conoce, que se dirige a cada uno de manera personal. En un mundo saturado de mensajes, opiniones y ruidos, el evangelio nos invita a cultivar un discernimiento interior: ¿qué voces seguimos?, ¿cuáles nos conducen realmente a la vida? La voz del Buen Pastor no genera miedo ni confusión, sino confianza. No empuja desde fuera, sino que atrae desde dentro. Por eso, escucharla implica entrar en una dinámica de cercanía, de reconocimiento mutuo, donde la libertad no se pierde, sino que se fortalece.

Y esa relación tiene una finalidad clara: la vida en abundancia. Jesús lo afirma con contundencia: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”. No se trata de una vida reducida a cumplir normas o evitar errores. La propuesta de Jesús no es una reducción moral de la existencia, sino su plenitud. Habla de una vida ensanchada, reconciliada, llena de sentido. Una vida que no se agota en lo inmediato, sino que se abre a una profundidad nueva, donde Dios mismo es la fuente.

En este domingo del Buen Pastor, somos invitados a volver a lo esencial: a escuchar. A dejarnos encontrar por esa voz que nos conoce y nos llama a vivir plenamente. Solo desde esa relación viva con Cristo podremos discernir, caminar con libertad y experimentar una alegría que no depende de las circunstancias. La vida abundante no es un ideal lejano, sino una realidad que comienza cuando dejamos que su voz tenga la última palabra en nuestro corazón.

Oración:

Señor, que reconozcamos tu voz y que ella nos guíe a la vida en abundancia.

 

 

Fray Diego Rojas Fray Diego Rojas

Comunidad de frailes dominicos de Caleruega

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