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El verdadero tesoro.

Fray Diego Rojas / 0 comentarios / Comentario al Evangelio
17 domingo TO

Domingo XVII Tiempo Ordinario. El verdadero tesoro.

Mateo 13, 44-52

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
«El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra.
El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran.
Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.
¿Habéis entendido todo esto?».
Ellos le responden:
«Sí».
Él les dijo:
«Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo».

Reflexión

El evangelio de este domingo reúne tres pequeñas parábolas que hablan del Reino de Dios: el tesoro escondido, la perla de gran valor y la red que recoge toda clase de peces. Aunque las imágenes son distintas, todas conducen a una misma pregunta: ¿qué lugar ocupa el Reino de Dios en nuestra vida? Jesús presenta el Reino como el mayor bien que una persona puede encontrar. Quien descubre ese tesoro comprende que todo lo demás adquiere un valor relativo. No porque las demás cosas sean malas, sino porque finalmente ha encontrado aquello que da sentido a todas ellas.

Hay un detalle que merece nuestra atención. El hombre encuentra un tesoro casi por sorpresa; el comerciante, en cambio, pasa la vida buscando perlas finas. Uno encuentra, el otro busca. Sin embargo, ambos llegan a la misma conclusión: vale la pena venderlo todo para adquirir aquello que han descubierto. Así sucede también con Dios. Algunos llegan a la fe de manera inesperada; otros recorren un largo camino de búsqueda. Pero cuando el encuentro con Cristo es auténtico, ya no se vive la fe como una obligación, sino como la respuesta gozosa a un don que supera cualquier otra riqueza.

Lo más llamativo de las dos parábolas es que los protagonistas no actúan por obligación, sino por alegría. El hombre vende todo «lleno de alegría». No experimenta la renuncia como una pérdida, sino como una ganancia. Este es uno de los rasgos más característicos del Evangelio. El cristianismo no consiste, ante todo, en dejar cosas, sino en haber encontrado a Alguien. Cuando el Reino ocupa el centro del corazón, muchas renuncias dejan de ser sacrificios pesados y se convierten en decisiones libres nacidas del amor. Sólo quien ha descubierto el verdadero tesoro comprende que ninguna entrega hecha por Cristo es estéril.

La tercera parábola introduce un matiz importante. La red recoge peces buenos y malos, y sólo al final llega el momento de la separación. Jesús recuerda así que el Reino ya está presente en el mundo, pero aún no ha alcanzado su plenitud. La Iglesia vive en esa tensión: acoge a todos, acompaña procesos de conversión y deja el juicio definitivo en manos de Dios. Nuestra tarea no consiste en decidir quién pertenece o no al Reino, sino en anunciarlo, vivirlo y ayudar a otros a descubrir su belleza.

Al concluir, Jesús habla del escriba que se ha hecho discípulo del Reino y que sabe sacar de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas. Ésa es también la vocación de la Iglesia y de cada cristiano: custodiar el tesoro del Evangelio y, al mismo tiempo, encontrar siempre nuevas maneras de compartirlo con el mundo. Cada Eucaristía nos vuelve a poner delante del mayor tesoro que podemos recibir: Cristo mismo.

Oración

Padre: Que al alimentarnos de Cristo renovemos la alegría de haber encontrado el Reino y la libertad para ponerlo por encima de cualquier otra riqueza, convencidos de que quien posee a Cristo nunca pierde, sino que lo gana todo.

 

Fray Diego Rojas Fray Diego Rojas

Comunidad de frailes dominicos de Caleruega

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